Manchas cancer de piel

Melanoma rojo

Dado que muchos cánceres de piel se desarrollan en lugares visibles, hay muchas posibilidades de detectarlos a tiempo. Es fundamental examinar regularmente la piel para detectar cualquier crecimiento nuevo o inusual, o cambios en los lunares existentes. Si encuentra algo sospechoso, debe comentarlo con su médico de cabecera, un dermatólogo (médico de la piel) o un profesional sanitario cualificado para reconocer los signos del cáncer de piel y diagnosticar la enfermedad.

Un crecimiento inusual de la piel o una llaga que no desaparece puede ser el primer indicio de un cáncer de piel no melanoma. El cáncer de piel puede aparecer inicialmente como un nódulo, una erupción o una mancha irregular en la superficie de la piel. Estas manchas pueden ser elevadas y pueden supurar o sangrar con facilidad. A medida que el cáncer crece, el tamaño o la forma de la masa cutánea visible puede cambiar y el cáncer puede crecer hacia capas más profundas de la piel. Puede ser difícil diferenciar una forma de cáncer de piel de otra, por lo que debe consultar a un dermatólogo si observa marcas sospechosas o en evolución en la piel.

Los carcinomas de células basales en la cabeza o el cuello pueden aparecer primero como una mancha de piel pálida o una protuberancia cerosa y translúcida. Puede ver vasos sanguíneos o una hendidura en el centro del bulto. Si el carcinoma se desarrolla en el pecho, puede parecerse más a una cicatriz marrón o a una lesión de color carne. A medida que el cáncer se desarrolla, puede sangrar si se lesiona o supurar y volverse costroso en algunas zonas.

Imágenes del melanoma

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente: cada año se diagnostica un melanoma a más de 13.000 australianos y se tratan casi 980.000 nuevos casos de cáncer de piel no melanoma. El cáncer de piel se puede prevenir en su mayor parte, y existen opciones de tratamiento eficaces.

El CBC y el CCE también se denominan cánceres de piel no melanoma. El CCB representa más de 2 de cada 3 cánceres de piel no melanoma, y alrededor de 1 de cada 3 son CCE. Existen otros tipos de cánceres de piel no melanoma, pero son poco frecuentes.

Los cánceres de piel aparecen por primera vez como una mancha, un bulto o una zona escamosa en la piel, o un lunar que cambia de color, tamaño o forma durante varias semanas o meses. Estos cambios pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, especialmente en las zonas frecuentemente expuestas al sol. Los cánceres de piel pueden sangrar e inflamarse, y pueden ser sensibles al tacto.

Acuda a su médico si observa alguna mancha nueva o una mancha existente que cambia de tamaño, forma o color durante varias semanas o meses. Su médico puede ayudarle a distinguir entre una mancha inofensiva, como un lunar, y una mancha solar (queratosis actínica) o un lunar irregular (náuseas displásicas) que podría convertirse en un cáncer de piel.

Síntomas del cáncer de piel

El cáncer de piel suele presentarse como un crecimiento anormal en la piel. El crecimiento puede tener el aspecto de una verruga, una mancha costrosa, una úlcera, un lunar o una llaga. Puede sangrar o no y puede ser doloroso. Si tiene un lunar preexistente, cualquier cambio en las características de esta mancha -como un borde elevado o irregular, una forma irregular, un cambio de color, un aumento de tamaño, picor o sangrado- son signos de advertencia de melanoma. A veces, el primer signo de un melanoma o de un cáncer de células escamosas es el aumento del tamaño de un ganglio linfático.

Los cánceres de piel suelen presentarse como un crecimiento anormal en la piel. El crecimiento puede tener el aspecto de una verruga, una mancha costrosa, una úlcera, un lunar o una llaga. Puede o no sangrar y puede ser doloroso. Si tiene un lunar preexistente, cualquier cambio en las características de esta mancha -como un borde elevado o irregular, una forma irregular, un cambio de color, un aumento de tamaño, picor o sangrado- son signos de advertencia de melanoma. A veces, el primer signo de melanoma o de cáncer de células escamosas es el aumento del tamaño de un ganglio linfático.

Melanoma

Cáncer de piel no melanoma – Los tipos más comunes son el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas. El carcinoma de células basales se forma en la fina capa superior de la piel (epidermis). Suele aparecer en las zonas del cuerpo expuestas al sol, como el cuello y la cabeza. Aproximadamente el 75% de los cánceres de piel son de este tipo.

Son de crecimiento lento y no suelen extenderse. Después del tratamiento, el carcinoma de células basales puede volver a crecer en el mismo lugar o aparecer en otra parte de la piel. Entre el 35 y el 50% de las personas que desarrollan un carcinoma basocelular desarrollarán un nuevo cáncer de piel en los cinco años siguientes al diagnóstico.

Los carcinomas de células escamosas, que representan aproximadamente el 20% de todos los cánceres de piel, también se forman en la capa superior y fina de la piel y suelen aparecer en zonas expuestas al sol, como la cara, el cuello, los labios, la nuca o el dorso de la mano. Sin embargo, también puede desarrollarse en otras localizaciones, incluida la zona genital. El carcinoma de células escamosas es más agresivo que el carcinoma de células basales y es más probable que se extienda a otras partes del cuerpo.

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