Bolitas de grasa bajo la piel

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Un lipoma es un tumor benigno formado por tejido adiposo[1]. Generalmente son suaves al tacto, móviles e indoloros[1]. Suelen aparecer justo debajo de la piel, pero en ocasiones pueden estar más profundos[1]. La mayoría tienen un tamaño inferior a 5 cm[2]. Las localizaciones más comunes son la parte superior de la espalda, los hombros y el abdomen[4]. Es posible tener varios lipomas[3].

En general, la causa no está clara[1]. Los factores de riesgo son los antecedentes familiares, la obesidad y la falta de ejercicio[1][3]. El diagnóstico suele basarse en un examen físico[1]. En ocasiones, se utilizan imágenes médicas o una biopsia de tejido para confirmar el diagnóstico[1].

El tratamiento suele consistir en la observación o en la extirpación quirúrgica[1]. En raras ocasiones, la afección puede reaparecer tras la extirpación, pero generalmente puede tratarse con una nueva intervención quirúrgica[1].

Los lipomas tienen una prevalencia de aproximadamente 2 de cada 100 personas.[2] Los lipomas suelen aparecer en adultos de entre 40 y 60 años de edad.[1] Los hombres se ven afectados con más frecuencia que las mujeres.[1] Son el tumor de tejido blando no canceroso más común.[5] El primer uso del término “lipoma” para describir estos tumores fue en 1709.[6]

¿Los lipomas desaparecen?

Un lipoma es un tumor benigno (no canceroso) formado por tejido graso. El lipoma típico es un bulto pequeño, blando y gomoso situado justo debajo de la piel. Suelen ser indoloros y se encuentran con más frecuencia en la parte superior de la espalda, los hombros, los brazos, las nalgas y la parte superior de los muslos. Con menor frecuencia, estos tumores pueden encontrarse en el tejido más profundo del muslo, el hombro o la pantorrilla.

Aunque los lipomas pueden aparecer a cualquier edad, lo más frecuente es que aparezcan entre los 40 y los 60 años. Son el tumor de tejidos blandos más frecuente en los adultos, y se dan con algo más de frecuencia en los hombres que en las mujeres. Es posible tener más de un lipoma.

Los lipomas no suelen cambiar después de formarse y tienen muy poco potencial para convertirse en cancerosos. A menudo no requieren más tratamiento que su observación y la de su médico. Sin embargo, si un lipoma es doloroso o sigue creciendo, puede extirparse mediante un procedimiento quirúrgico.

La causa de los lipomas no se conoce del todo. Algunos subtipos parecen tener un defecto genético (lipomas convencionales, lipomas de células fusiformes, lipomas pleomórficos), y pueden heredarse de los miembros de la familia.

Lipoma vs liposarcoma

Se desconoce la causa de la adiposis dolorosa. Se cree que la enfermedad tiene un componente genético, ya que se han descrito algunas familias con múltiples miembros afectados. Sin embargo, no se han identificado genes asociados. Se han sugerido otras posibles causas de la adiposis dolorosa, aunque ninguna se ha confirmado. Entre ellas se encuentran el uso de medicamentos denominados corticosteroides, la disfunción del sistema endocrino (que produce hormonas) o los cambios en la deposición y descomposición de la grasa (metabolismo del tejido adiposo). Los investigadores también han sugerido que la adiposis dolorosa podría ser un trastorno autoinmune, que se produce cuando el sistema inmunitario funciona mal y ataca los propios tejidos y órganos del cuerpo. Sin embargo, no hay pruebas firmes de que la afección esté relacionada con una inflamación anormal u otro mal funcionamiento del sistema inmunitario.Se desconoce por qué la adiposis dolorosa suele darse en personas con sobrepeso u obesidad, o por qué los signos y síntomas no aparecen hasta la mitad de la edad adulta.

Extirpación de un lipoma

No está claro por qué se producen los lipomas. Las personas con antecedentes familiares de lipomas tienden a tenerlos y algunas personas tienen muchos lipomas. Esto se llama lipomatosis familiar.  A veces, una lesión previa en esa parte del cuerpo puede desencadenar el crecimiento de un lipoma.

Su médico suele diagnosticar un lipoma examinando el bulto o la hinchazón de la piel. Normalmente no se necesitan pruebas. Sin embargo, a veces puede ser necesaria una ecografía, una TC o una RMN para confirmar el lipoma. En raras ocasiones, se realiza una biopsia. En este caso, se toma una pequeña muestra del bulto y se envía al laboratorio para ser examinada.

Un lipoma no suele tratarse. En ocasiones, las personas desean extirpar uno porque es antiestético o porque ejerce presión sobre las estructuras cercanas y causa problemas. En este caso, puede ser necesario extirpar el lipoma mediante una intervención quirúrgica o, en algunos casos, succionar las células grasas con una aguja (liposucción). Esto suele hacerse con anestesia local. Hable con su médico de cabecera para saber si es necesario extirpar su lipoma.  Algunos médicos de cabecera le operarán. En otros casos, le remitirán a un especialista.

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